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Conseguir experiencia antes de graduarse se ha convertido en una meta para muchos universitarios. Aunque algunos sienten la presión de empezar a trabajar cuanto antes, las pasantías ofrecen una oportunidad diferente a un empleo tradicional, están pensadas como una instancia de aprendizaje, donde el estudiante puede desarrollar habilidades, conocer el funcionamiento de una organización y aplicar los conocimientos adquiridos en la carrera.
En la Universidad del Salvador, la Bolsa de Trabajo y Pasantías funciona como un puente entre los estudiantes y las organizaciones que buscan incorporar jóvenes profesionales. A través de este espacio, los alumnos pueden acceder a oportunidades laborales acordes con su formación y comenzar a dar sus primeros pasos en el ámbito profesional.
Ese fue el caso de Jacinta Gorbea, estudiante de Ciencias de la Comunicación de la USAL, quien consiguió una pasantía en el área de Comunicación del IAE gracias a las posibilidades laborales que ofrece la universidad. “Encontré la oportunidad a través de la Bolsa de Trabajo de la USAL. Fue una muy buena forma de ingresar al mundo laboral porque me permitió aprender desde cero y adquirir experiencia mientras seguía cursando la carrera”, cuenta.

Según su experiencia, no hace falta esperar hasta el final de la carrera para comenzar a buscar una primera oportunidad. “Creo que el segundo año es un buen momento para empezar a postularse. Ya tenés algunas herramientas de la carrera y todavía queda mucho por aprender tanto en la facultad como en el trabajo”, explica.
Uno de los temores más frecuentes entre los estudiantes es no tener experiencia previa. Sin embargo, Jacinta asegura que eso no fue un impedimento. “No es necesario tener experiencia para conseguir una primera pasantía. Justamente están pensadas para aprender”, aclara. La principal diferencia con un empleo convencional, señala, está en el acompañamiento que recibe el estudiante. Por eso, agrega: “En una pasantía te enseñan todo desde cero. Además de aprender las tareas, también empezás a entender cómo funciona un ambiente profesional y cómo relacionarte con un equipo de trabajo”.
Sin embargo, toda experiencia laboral durante la carrera, también presenta desafíos. El mayor de ellos suele ser encontrar un equilibrio entre las responsabilidades académicas y las laborales. Para Jacinta, la clave está en la organización. “Es importante administrar bien los tiempos y aprovechar tanto los momentos de estudio como los de trabajo. Con organización, ambas experiencias pueden complementarse”, comenta.
Más allá de sumar una línea al currículum, una pasantía permite desarrollar competencias que muchas veces no se adquieren únicamente en el aula, como el trabajo en equipo, la comunicación, la resolución de problemas, el manejo de herramientas profesionales y la adaptación a nuevas dinámicas laborales. Además, ayuda a confirmar intereses, descubrir áreas de especialización y construir una red de contactos que puede abrir futuras oportunidades.
Si bien no existe un momento ideal que sea igual para todos, realizar una pasantía antes de recibirse puede convertirse en una experiencia enriquecedora cuando se encuentra el equilibrio entre las exigencias de la universidad y el trabajo. Más que una obligación o una carrera contra el tiempo, puede ser una oportunidad para aprender, crecer profesionalmente y llegar al final de la carrera con una visión más clara del camino laboral que se quiere seguir.