Ricardo Caputo: el argentino que engañó al FBI durante más de veinte años

Detrás de la imagen de un hombre seductor y encantador se escondía uno de los asesinos seriales más buscados de Estados Unidos. Nacido en Mendoza, Ricardo Silvio Caputo logró escapar de las autoridades durante décadas, cambió de identidad una y otra vez y terminó confesando sus crímenes por decisión propia.

Por: Filomena Graciano estudiante de 4° de la Licenciatura en Relaciones Públicas
Ricardo Caputo, más de 20 años prófugo. (Foto: Canal 26).

A comienzos de 1970, Ricardo Silvio Caputo abandonó Mendoza y viajó a Estados Unidos en busca de una nueva vida. Tenía alrededor de veinte años y, a simple vista, parecía un hombre común, simpático y con facilidad para relacionarse con las mujeres. Sin embargo, detrás de esa apariencia comenzaba a desarrollarse una historia criminal que mantendría en alerta a las autoridades estadounidenses durante más de dos décadas.

Su primera víctima fue Nathalie Brown, una joven de 19 años. La relación terminó de manera brutal: Caputo la asesinó y, tras el crimen, fue detenido. No obstante, después de atravesar evaluaciones psiquiátricas, volvió a quedar en libertad.

En 1974 asesinó a Judith Becker, de 26 años, quien había sido su pareja y lo había conocido durante su internación. Tras el crimen, escapó y consiguió desaparecer. Durante los años siguientes, otras dos mujeres, Barbara Ann Taylor y Laura Gómez, también fueron asesinadas. Los crímenes se produjeron en distintos lugares de Estados Unidos y México, lo que dificultó la investigación.

La particularidad del caso estaba en la capacidad de Caputo para ocultar su identidad. Mientras era buscado por las autoridades, consiguió construir nuevas vidas e incluso formar familias, llegó a utilizar alrededor de diecisiete nombres diferentes. Para quienes lo rodeaban, podía parecer un hombre completamente distinto de aquel al que perseguían los investigadores. La prensa estadounidense terminó bautizándolo The Lady Killer, una expresión que, en este caso, adquirió un significado siniestro.

Una confesión que puso fin a la fuga

En 1994, después de más de veinte años prófugo, Caputo regresó a la Argentina y se reunió con su madre en Mendoza. Allí le confesó que había asesinado a cuatro mujeres y le manifestó que temía volver a matar. Poco después, el 9 de marzo de ese año, se entregó a las autoridades estadounidenses.

En agosto de 1995 fue condenado por los asesinatos de Nathalie Brown y Judith Becker. Según las crónicas periodísticas, recibió una condena de 25 años de prisión. El final llegó el 1 de octubre de 1997, cuando murió a causa de un infarto en la prisión de Attica, en Nueva York. Tenía 48 años.

La historia de Ricardo Caputo continúa despertando interés por la combinación de engaño, violencia y fuga que caracterizó su trayectoria criminal. Pero, más allá del misterio, su historia recuerda una realidad mucho más dolorosa: detrás de cada caso policial hay víctimas, familias destruidas y vidas que nunca pudieron recuperar su futuro.