¿Quién les cuenta las noticias a los jóvenes?

Las redes sociales, los videos en vivo y los creadores de contenido modificaron la manera en que las nuevas generaciones acceden a la actualidad. Entre la rapidez de las plataformas y la circulación de información falsa, reconocer fuentes confiables se vuelve cada vez más importante.

Por: Alexia Bellmann estudiante de 4° de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación
Las redes sociales como fuente de noticias. (Foto: Nuevo Diario San Juan).

Informarse ya no implica necesariamente abrir un diario o encender el televisor. Para muchos jóvenes, las noticias aparecen mientras recorren Instagram, miran videos en TikTok o siguen transmisiones en YouTube. Este cambio transformó el vínculo con la actualidad y abrió una pregunta sobre quiénes producen los contenidos que llegan a las nuevas generaciones y qué credibilidad les otorgan.

El Digital News Report 2026, elaborado por el Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo, señala que en Argentina casi ocho de cada diez personas consultan noticias por internet. Además, el 26 % confía en la información periodística en general, el registro más bajo de la serie histórica del informe. Aunque estos datos abarcan a la población adulta y no exclusivamente a los jóvenes, permiten dimensionar el contexto en el que se desarrolla el consumo informativo.

En este escenario, las redes sociales funcionan como una puerta de entrada a la actualidad. Una noticia puede aparecer entre publicaciones de amigos, recomendaciones de entretenimiento y videos virales. A su vez, los creadores de contenido y los programas transmitidos por internet ganaron protagonismo al combinar información, entrevistas y opiniones con un lenguaje más cercano y dinámico.

En Argentina, el informe de Reuters destaca el crecimiento de los formatos audiovisuales en línea. Luzu TV, por ejemplo, fue mencionado como fuente de noticias por el 13% de los encuestados, cifra que ascendió al 19% entre las personas menores de 35 años. Estos espacios acercan temas de actualidad a nuevas audiencias, aunque no todos sus conductores son periodistas ni trabajan con los mismos criterios de verificación que los medios profesionales.

El desafío aparece cuando la velocidad de circulación se impone sobre la comprobación de los hechos. Un video recortado, una publicación fuera de contexto o una afirmación sin fuentes pueden difundirse rápidamente y generar confusión. Por eso, la cantidad de visualizaciones o la popularidad de quien comunica no garantizan que un contenido sea verdadero.

Frente a esta situación, la alfabetización mediática adquiere un papel central. Consultar quién publicó la información, revisar la fecha, buscar la fuente original y comparar la noticia con otros medios son prácticas que ayudan a evaluar su confiabilidad. También resulta importante diferenciar un dato comprobado de una opinión o una interpretación personal.

Las nuevas formas de informarse no implican que los medios tradicionales hayan desaparecido, sino que conviven con un ecosistema más amplio y fragmentado. El reto consiste en aprovechar la accesibilidad de las plataformas sin perder de vista la verificación, el contexto y la responsabilidad de quienes comunican. En una época en la que la actualidad circula a toda hora, saber dónde buscar información confiable se vuelve tan importante como estar informado.