La salud mental en la vida universitaria

Los estudiantes universitarios sufren estrés, ansiedad y depresión por la carga de estudio, la falta de tiempo, la presión por los de afuera y el peso del futuro. Cuidar la mente y pedir ayuda es importante para seguir adelante y vivir esta etapa con bienestar.

Por: Mia Sánchez Cores estudiante de 3° de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación
¿Cómo combatir el estrés académico? (Gentileza: Fan de la Vida).

 

Muchos de los síntomas que padecen quienes cursan carreras universitarias se deben a la gran presión por obtener altas calificaciones  a lo que se suma la incertidumbre sobre el futuro. En este escenario los estudiantes tienden a colapsar y creen que la única forma de alcanzar el éxito es dejando su vida personal para abocarse únicamente al estudio. Sin embargo, las exigencias académicas, junto con las responsabilidades personales, pueden hacer que el cansancio se convierta en parte de la rutina. “Los exámenes constantes y el miedo al fracaso crean una sobrecarga que excede con regularidad los recursos biológicos del estudiante”, explicó el Dr Juan Manuel Duarte, Médico Neurólogo de la Universidad de Buenos Aires. 

En la actualidad, se naturaliza mucho pasar noches sin dormir, estudiar durante horas o cancelar planes para cumplir con la facultad, lo cual en algunos casos es algo lógico, pero el problema aparece cuando se empieza a convertir en una rutina. Las redes también  pueden influir en el pensamiento negativo de cada uno ya que nos suelen llevar a la comparación porque mientras un estudiante está agotado por la facultad, puede ver a otros viajando, saliendo o mostrando buenos resultados y puede generar una sensación de que todos pueden con todo menos uno mismo y comenzar a replantearse cosas, como si  cumple bien con las tareas, si es lo suficientemente inteligente para lograr todo, si no va a fracasar siempre y esto los lleva a la frustración. Organizarse con  los tiempos puede ayudar, pero no siempre alcanza, también hay que pedir ayuda.No se trata solo de un problema de rendimiento, sino de una vivencia emocional que puede afectar a la autoestima, la motivación y las relaciones familiares. Saber identificar sus causas y abordarla a tiempo es fundamental para prevenir bloqueos, abandono de los estudios o reacciones emocionales intensas ante el fracaso”, comparte Joana Bofi Alvarado Directora de Método Divergentes y Psicóloga Clínica. 

Otro aspecto importante es la dificultad que pueden tener algunos estudiantes para pedirla. Muchas veces existe la idea de que reconocer el cansancio o el malestar significa que no se es lo suficientemente fuerte o responsable. Esta idea está tan normalizada, que piensan que si no sufren de estos síntomas es porque algo no están haciendo bien o no se están esforzando demasiado. Para ellos no estresarse mucho, pasarla bien y disfrutar del proceso no es elección. Sin embargo, reconocer los propios límites no significa ser menos responsables, por estas razones, es importante desnaturalizar eso y mostrar que se puede obtener una buena rutina universitaria, con exigencias pero nunca llegando al límite del colapso para ellos.

Las universidades tienen que ofrecer espacios en donde el estudiante puede pedir ayuda cada vez que lo necesite y acompañarlo en el proceso para hacerlos entender que está bien no poder con todo y ayudarlos  a que no tengan que esperar hasta sentirse completamente desbordados para buscar apoyo.

En conclusión, la universidad implica esfuerzo pero cuando el agotamiento comienza a considerarse una parte inevitable de la experiencia  es necesario prestarle mucha atención. La pregunta entonces deja de ser solamente  que tanto puede rendir un estudiante y pasa a ser cómo se siente mientras intenta hacerlo. Estudiar una carrera puede ser exigente sin que el sufrimiento tenga que convertirse en una única condición para avanzar y en un malestar de todos los días que los lleve a la depresión. Entonces, el primer paso es comenzar a pedir ayuda para poder disfrutar de su vida universitaria.