Physical Address
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124
Physical Address
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124


Pilotear un avión implica asumir una enorme responsabilidad, pero detrás del uniforme también existe una persona con preocupaciones, emociones y problemas cotidianos. Horacio, ex piloto de Aerolíneas Argentinas con 55 años de experiencia, cuenta cómo se prepara para dejar las preocupaciones en tierra y concentrarse en una profesión donde la vocación y la capacidad de tomar decisiones son fundamentales.
-¿Cómo hace un piloto para separar los problemas o preocupaciones de su vida personal de la responsabilidad que tiene cuando entra a la cabina?
La cabina del avión es como un confesionario porque uno exige concentración y desde ya que a veces se cruzan los problemas diarios, pero el vuelo te libera de todo lo que te pasa en la tierra y sentís que la máquina te hace ver que todo quedó allá abajo, porque el volar es una pasión más allá de si llevas con vos personas o no. En la inmensidad del espacio, te desconecta y te concentra. Eso significa que los problemas se quedan en tierra, en el aire ves todo con otra inmensidad.
-¿Qué pasa emocionalmente cuando un piloto atraviesa un momento difícil en su vida? ¿Existen herramientas, acompañamiento o protocolos para ayudarlo a manejar esa situación sin que afecte su trabajo?
La única herramienta ante un problema sos vos mismo, ver el horizonte, cruzar las nubes, ver la inmensidad que tenemos y que debemos reflexionar que lo que pueda estar pasando es solo una pequeña porción de lo inmenso que es todo. Si volar es parte de tu vida no existe otro desafío que no puedas superar. Cuando llegas a tierra tu mente se dio un espacio y pensás que todos los problemas tienen una solución.
-¿Hay algún momento de su carrera en el que haya sentido especialmente el peso de llevar la vida de tantas personas a bordo? ¿Cómo lo manejó?
El peso de llevar personas no es más que saber que siempre, no importa si son muchas o pocas, pasa. En toda profesión, hay una vocación y un conocimiento, el saber actuar en momentos de decisión, el hacer de tu profesión un culto que nada debe alterar y solo concluya de la única manera, con la seguridad que uno debe sentir por uno mismo, no estás solo pero el criterio debe ser compartido y la decisión se toma en base a la experiencia. Una vez un médico nos visitó a la cabina del avión y nos dijo: “Soy cirujano y siento que cuando se cierran las puertas del avión es igual al quirófano, mi paciente depende de mí y aquí del piloto. La diferencia es que si yo hago algo mal, se me va mi paciente, en cambio si el piloto hace algo mal es muy probable, casi seguro, que nos vamos todos”. Llevo 55 años desde que a los 17 años volé por primera vez y esa reflexión encierra que lo profesional, más allá de todo, debe estar por encima de lo problemática que a veces es la vida.
-¿Qué consejo le darías a alguien que quiere entrar en el mundo de la aviación?
Mira, después de 55 años en esto, yo le diría que si realmente le gusta volar, que se anime. No es una carrera fácil, hay que estudiar mucho, ser muy responsable y tener mucha disciplina. Pero también es una profesión que te da muchísimas satisfacciones. Que tenga paciencia, que no se frustre si las cosas no salen rápido y que nunca deje de aprender. Porque en la aviación, por más años que tengas, siempre hay algo nuevo para aprender. Y si realmente es lo que quiere, que vaya por eso, porque es una profesión hermosa.