La dependencia emocional

La dependencia emocional no siempre comienza en el vínculo con otra persona, sino en la relación que cada uno construye con uno mismo, la necesidad de aprobación o el miedo a estar solos habla de cómo uno se ve, cuánto confía en uno mismo y qué lugar ocupa en su propia vida. 

Por: Mía Sanchez Cores estudiante de 3° de la Licenciatura en Periodismo
Dependencia emocional. La mente maravilla (Google imagen).

La dependencia emocional no siempre surge de amar demasiado o ser intenso, sino de pensar que no alcanza con uno mismo para sentirse feliz. Comprender de dónde viene esa necesidad puede ser el primer paso para recuperar esa autonomía emocional.

Muchas veces, este sentimiento  puede aparecer después de experiencias con vínculos difíciles o situaciones que hicieron que una persona comience a sentirse insegura. También puede estar relacionada con una baja autoestima de uno mismo o con el miedo constante de necesitar valoración. En esos casos, la mente puede buscar constantemente señales que confirmen que todo está bien, incluso cuando en realidad no pasó nada para que se piense lo contrario. “La dependencia emocional es un patrón de comportamiento y apego poco saludable en el que una persona depende en gran medida de otra, para satisfacer sus necesidades emocionales y sentirse completa”, define la psicóloga Isabela Ortega.

Pero sentirse así no significa estar roto ni ser incapaz de estar solo. Reconocer estas emociones, entender de dónde vienen y aprender a no actuar siempre desde el miedo permite empezar a construir una relación más sana con uno mismo. Recuperar momentos propios, fortalecer el autoestima, aprender a disfrutar de la soledad y pedir ayuda a un profesional cuando sea necesario, son algunas herramientas que pueden ayudar en ese proceso.

En conclusión, la dependencia emocional no se basa solamente en necesitar a alguien, muchas veces se trata de necesitar sentirse bien con lo que uno es. Aprender a conocerse, sanar aquello que lastimó y construir seguridad para la vinculación con los demás sin dejar de elegirse a uno mismo.