Deporte, redes y apuestas: la peligrosa realidad que rodea al joven argentino

Las apuestas online se han transformado en el juego cotidiano de jóvenes y adolescentes. Esto suele generar una adicción a quienes no pueden controlarse cuando están con sus celulares frente a juegos virtuales donde se premia con dinero. Los especialistas ya lo consideran una enfermedad mental: ludopatía.

Por: Federico Gaude Negri estudiante de 1° de la Licenciatura en Periodismo
La ludopatía digital, una problemática en expansión entre los jóvenes argentinos. (Diputados Bonaerenses).

Las apuestas en el país tomaron un rol casi principal. Hoy se habla más de cuánto premia una aplicación desde acertar un resultado, la cantidad de goles convertidos, hasta cuantas tarjetas amarillas y rojas se sacaron en el partido. Prácticamente, se podría decir que en la actualidad no se le presta atención al juego en sí mismo. Es decir, el interés cae sobre otros aspectos del juego, que suelen apostarse en las aplicaciones online. Esta situación se ha normalizado en el último tiempo, lo que ha provocado graves secuelas en los argentinos, sobre todo en los jóvenes y adolescentes al punto de dar lugar a una nueva adicción: la ludopatía.

La página oficial de UNICEF muestra un dato sumamente preocupante. Comenta que 8 de cada 10 adolescentes accedieron o conocen a alguien que haya apostado de manera online. A pesar de que en Argentina, estos sitios son ilegales para personas menores de 18 años, el 37% ingresa a estas aplicaciones de apuestas o casinos virtuales todos los días.

El problema tiene origen en las propias apps o casinos online, donde la falta de controles le da vía libre a cualquier usuario. El 80% de los ingresos a estos sitios se hace a través de plataformas ilegales que no cuentan con ninguna barrera real. No pagan impuestos, no están regulados y con tal de confirmar que se tiene 18 años, ya queda habilitado para apostar.

Además, la edad de inicio en las apuestas está fuertemente vinculada al uso temprano de las billeteras virtuales, el que se inicia a los 13 años, por lo que conseguir dinero tampoco es una traba para quien desee apostar. En este uso de dinero digital, aparece la figura de los cajeros, personas que funcionan como intermediarios entre los menores de edad que apuestan y las plataformas a cambio de una comisión, a través de grupos de WhatsApp o comunidades de Facebook.

Sin embargo, no se puede obviar el rol determinante que tienen la publicidad y los influencers a la hora de promocionar estos sitios. Por un lado, en todas partes se pueden observar los nombres de las casas de apuestas, desde camisetas de fútbol, en la televisión o también la vía pública, que funciona como un anzuelo muy peligroso para los adolescentes.

Por otro lado, los creadores de contenido juegan un papel importante porque no solo promocionan las plataformas legales e ilegales, sino que muestran una realidad inexistente mediante consejos de apuestas seguras y cómo conseguir un éxito inmediato en este mundo del juego y el azar. Se naturaliza una práctica de altísimo riesgo psicológico y económico.