Del fast fashion a la moda circular: ¿por qué cada vez más jóvenes eligen consumir de otra manera?

Comprar una remera para usarla solo un par de veces, seguir las últimas tendencias y renovar el placard todas las temporadas fue durante años, una práctica habitual. Sin embargo, en los últimos tiempos comenzó a crecer otra forma de consumir indumentaria: la moda circular.

Por: María Belén Moltoni estudiante de 4° de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación

Moda circular: nueva forma de consumir indumentaria. (Créditos: Newsletter Glamour 25).

La moda circular forma parte del concepto de economía circular. La economía circular es un modelo de producción y consumo que busca extender la vida útil de los productos mediante acciones como reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales. En Argentina, este modelo busca reducir los residuos y aprovechar los recursos durante el mayor tiempo posible.

En la industria textil, esta propuesta es importante por el impacto ambiental que genera la producción de prendas. Según el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), la aparición del llamado (fast fashion), o moda rápida, aceleró el consumo y el descarte temprano de la ropa. Las marcas lanzan colecciones con mayor frecuencia y a precios bajos, lo que incentiva la renovación constante de las prendas.

En este escenario, la moda circular propone cambiar la lógica del consumo. En lugar de fabricar continuamente prendas nuevas, busca aprovechar las que ya existen, fomentar su reparación, reutilización y reciclaje. El INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) resume esta idea en dos acciones: diseñar para reutilizar y extender el uso de los materiales el mayor tiempo posible.

Pero la moda circular no se limita únicamente al reciclaje. También implica modificar los hábitos de consumo: comprar menos, elegir prendas de mayor duración, reparar antes de reemplazar, intercambiar ropa o adquirir productos de segunda mano. De esta manera, se puede prolongar la vida útil de las prendas y reducir la necesidad de producir constantemente nuevas piezas.

El problema no depende únicamente de los consumidores. El diseño y la forma en que se fabrican las prendas también son fundamentales. Según el INTI, más del 80% de la ropa que se descarta en el mundo termina en vertederos y una de las causas es que muchas prendas no son producidas para durar, reutilizarse o reciclarse.

Por eso, la economía circular también propone que las empresas desarrollen productos más duraderos y fáciles de reparar y que los materiales puedan volver a incorporarse al sistema productivo. Como señaló la especialista en sustentabilidad, Marina Chahboune durante una conferencia en el INTI: “debemos cambiar la forma en la que fabricamos y consumimos”.

La moda circular no busca eliminar la industria de la indumentaria, sino transformarla. El desafío consiste en pasar de un modelo basado en producir y desechar rápidamente a otro que priorice la durabilidad, la reutilización y el aprovechamiento de los recursos. En este proceso, consumidores y empresas tienen un papel importante.

Quizás el cambio no esté solamente en la ropa que elegimos comprar, sino también en la manera en que entendemos el consumo. Adquirir una prenda usada, reparar una que ya tenemos o simplemente comprar menos puede ser una forma de consumir de otra manera.