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Publicar un video, sacar una foto o pensar una idea para una historia puede parecer una actividad cotidiana. Sin embargo, detrás de muchas de esas publicaciones existe una tarea que incluye planificación, edición, redacción, diseño y análisis de resultados. Para algunos jóvenes, lo que comenzó como una actividad personal se convirtió en una forma de generar ingresos.
El crecimiento de las plataformas digitales ayuda a explicar esta transformación. En Argentina había 32,9 millones de identidades de usuarios de redes sociales a finales de 2025, equivalentes al 71,7% de la población. Instagram alcanzaba 31,1 millones de usuarios, mientras que TikTok registraba 29,2 millones de adultos en su audiencia publicitaria.
Este alcance convirtió a las redes en un espacio de interés para las marcas. Una empresa ya no depende solamente de una publicidad tradicional para mostrar sus productos, sino que puede recurrir a videos cortos, historias, reseñas, transmisiones en vivo o colaboraciones con creadores. Así surgieron nuevas tareas vinculadas con la producción audiovisual, la gestión de comunidades y las estrategias digitales.
Pero tener muchos seguidores no es un requisito para comenzar. También existen oportunidades para quienes producen material para terceros sin construir necesariamente una audiencia propia. Un emprendimiento puede contratar a una persona para planificar publicaciones, grabar videos, editar fotografías, responder mensajes o desarrollar una identidad visual para sus perfiles.
Para desempeñarse en este ámbito se necesitan distintas habilidades. La creatividad es importante, pero no alcanza por sí sola. También resultan útiles la escritura, la edición de video y fotografía, el diseño, el conocimiento de las plataformas y la capacidad para interpretar estadísticas. A esto se suma comprender qué busca una marca y cómo comunicarlo de una manera que resulte atractiva para su público.
La profesionalización también implica aprender a manejar aspectos que no siempre están relacionados directamente con la creatividad. Un informe de Visa publicado en 2025 mostró que entre el 73% y el 80% de los creadores consultados se sentían seguros de sus conocimientos sobre producción digital, redes sociales y marketing. Sin embargo, el 26% señaló que necesitaba ayuda en cuestiones como administración financiera, negociación de contratos y cumplimiento legal o impositivo.
Otro desafío es la inestabilidad. Los ingresos pueden variar según la cantidad de clientes, campañas o acuerdos conseguidos, mientras que los cambios en los algoritmos pueden modificar el alcance de una publicación de un momento a otro. Además, la necesidad de producir material constantemente puede generar presión y desgaste. Un estudio internacional de Epidemic Sound sobre la economía de los creadores señala justamente el agotamiento y las modificaciones de las plataformas como algunos de los desafíos que atraviesa actualmente el sector.
Para los estudiantes, esta actividad también puede funcionar como una primera experiencia profesional. Trabajar con una marca o emprendimiento permite incorporar conocimientos que luego pueden ser útiles en áreas como comunicación, publicidad, marketing o relaciones públicas. Al mismo tiempo, obliga a cumplir plazos, organizar tareas y responder ante un cliente, responsabilidades que van más allá de publicar por diversión.
Convertir una pasión en trabajo, entonces, no significa simplemente empezar a subir publicaciones. Implica entender que detrás de cada pieza existe una estrategia, conocer las herramientas disponibles y aprender a valorar el propio desempeño. En un entorno donde las plataformas digitales ocupan un lugar cada vez mayor en la comunicación de las marcas, producir material para ellas puede ser mucho más que un hobby, pero también requiere asumirlo como una actividad profesional.