Physical Address
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124
Physical Address
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124


Estoy cansada de escuchar que Argentina es un país que no sale adelante, que no prospera, que cada año va peor, que la inflación no mejora, que es inseguro, que los políticos son todos unos corruptos, que la pobreza no deja que el país avance, y todos los comentarios que seguro habrás escuchado. Si hay algo en lo que estoy en total desacuerdo es en reducir a nuestro país solo a sus dificultades, solo a sus faltas, a sus lugares más oscuros, a todo en lo que somos malos… harta estoy de desvalorizar semejante país con comentarios que lo único que hacen es hundirlo. Hacerlo solo sería ignorar todo aquello que la convierte en un lugar extraordinario.
Se tiende a hablar mucho del ego del argentino. No sé cual es la cualidad de este individuo que la hace llegar a pensar que es superior en todos los ámbitos de su vida, que todo lo puede, un poco como si se creyera ser un superhéroe. No creo estar equivocada. Sino pregúntale al uruguayo en dónde nació el mate, el dulce de leche y el asado. Pregúntale al italiano quién tiene el mejor helado, las mejores pastas y bueno…tampoco sé por qué se adjudican el rol de haber sido los creadores del fernet cuando Argentina – según el diario digital Cholila Online – ocupa el 75% del consumo mundial del mismo.
Siempre lo dije, pero el argentino debería ser un fenómeno a estudiar en profundidad, sobre todo cuando está con los suyos, con sus hermanos. Estando juntos el ruido se potencia, el patriotismo, el sentido de hermandad, la hinchada empieza a agitar más fuerte y la cumbia se comienza a sintonizar más con el baile. Ejemplos como estos tengo varios, muchos de los cuales se remontan al mundial en Qatar en 2022, como el “Abuelaaaa, la, la, la, la, laaa”, el famoso “¿Hermosa mañana verdad?”, de Guillermo Francella y el “¿Qué miras bobo? Anda pa ya!” de Messi. Cómo no olvidar también el video donde un niño se perdió en la calle y unos músicos que estaban allí con su banda, entonaron el canto “Eduardoo, vení a buscar a Juan Cruz” para que el padre fuera a buscarlo.
Tampoco me quiero olvidar de hablar de la diversidad natural que tiene nuestro país. En un mismo territorio conviven las Cataratas del Iguazú, los glaciares de la Patagonia, la Cordillera de los Andes, la Quebrada de Humahuaca, los Esteros del Iberá, entre todos los paisajes.
A esa cultura se suma una pasión que atraviesa todos los ámbitos. El fútbol es quizás el ejemplo más evidente, pero no el único. Los argentinos vivimos con intensidad: celebramos, discutimos, sufrimos y defendemos aquello que amamos con una convicción pocas veces vista. Desde el mate en cualquier horario y momento del día, hasta el asado de los domingos y las juntadas familiares que se extienden por horas, las empanadas, el locro, las medialunas con mucho dulce de leche, las fiestas con mucho baile, las canciones inventadas para todos los momentos, los bocinazos acompañados de algún insulto, la competencia entre River y Boca, el romper siempre las reglas, no importa cuán explícitas estén.
Por otra parte, si hay una cualidad que nos define es la capacidad de reinventarnos. Aún en los momentos más difíciles, siempre aparece la creatividad, el humor o la solidaridad. Hacemos chistes de las crisis, ayudamos al vecino cuando hace falta y encontramos la forma de seguir adelante. Esa resiliencia es, quizás, una de nuestras mayores fortalezas.
¿Es Argentina el mejor país del mundo? Probablemente no exista una respuesta objetiva. Cada persona encontrará razones para elegir otro lugar. Pero quienes nacimos acá sabemos que hay algo imposible de medir con estadísticas: el orgullo de pertenecer.