Luli González, de YouTube a los nuevos formatos

Por: Jazmin Hanna Gracia estudiante de 4° de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación
Luli González, de YouTube a los nuevos formatos.

Luli González es una creadora de contenido argentina que empezó su carrera en YouTube y, con el tiempo, fue sumando nuevos formatos y plataformas. Hoy también trabaja en OLGA, parte de un nuevo espacio de comunicación y entretenimiento. En esta entrevista habla de su experiencia como creadora, su relación con las plataformas, la exposición que implica tener una vida pública y los desafíos de trabajar en redes sociales.

-¿Qué se siente trabajar tanto en YouTube como en formato podcast?

Me siento muy contenta y cómoda trabajando tanto en YouTube como en podcast. YouTube siempre fue mi principal objetivo, es la plataforma con la que empecé y algo que quería hacer desde chica. El podcast apareció después, a partir de los avances de las nuevas plataformas, los cambios en las audiencias y la aparición de nuevos formatos. YouTube sigue siendo lo que más disfruto y con lo que más me identifico, pero valoro poder trabajar en otras plataformas.

-¿Cuál es un pro y un contra de tener una vida pública?

Lo positivo es que las personas reconozcan mi trabajo y me transmitan que disfrutan de lo que hago. Me da mucha satisfacción recibir mensajes de gente que me cuenta que mis contenidos les hacen bien, las hacen reír o les generan un buen momento. Siento que hay un intercambio de energía, porque yo intento transmitir buena energía con mis contenidos y, cuando recibo mensajes positivos, esa felicidad también vuelve hacia mí. Lo negativo son las opiniones de personas que creen conocerme por completo a partir de lo que ven en redes. En realidad, quienes me siguen conocen solo una parte de mi vida, pero muchas veces piensan que conocen el 100% de quién soy. Por eso, uno de los lados negativos son las opiniones que surgen sin que se conozca realmente toda mi historia ni mi vida personal.

-¿Cuál considerás que es la clave para llegar a una audiencia?

Para mí la clave es ser uno mismo. Cuando una persona trabaja en redes y medios, su verdadera personalidad termina saliendo a la luz. Si alguien intenta mostrarse de una manera que no coincide con quien realmente es, es difícil sostenerlo en el tiempo. Estás constantemente expuesto, ya sea en una historia, en un video o cuando alguien te pide una foto en la calle, y pueden aparecer diferencias entre la persona que se muestra en redes y la que realmente es. Por eso me parece fundamental ser original, mostrarse tal cual uno es y divertirse con lo que hace. La autenticidad es una de las claves para construir una audiencia que se pueda mantener en el tiempo.

-¿Qué te impulsó a tomártelo como un trabajo de verdad?

En realidad no hubo algo específico que me impulsara. Empecé a los 16 años, aunque mis primeros videos los grabé a los 15, y al principio lo hacía como un juego. Tenía la ilusión de que algún día pudiera convertirse en un trabajo, aunque pensaba que era algo difícil o incluso imposible. Con el tiempo el proyecto fue creciendo de manera progresiva y, alrededor de los 18 años, empecé a darme cuenta de que realmente podía dedicarme a esto y decidí seguir por ese camino. No hubo un momento puntual en el que se convirtió en mi trabajo, simplemente fue sucediendo de a poco. Hoy lo sigo haciendo porque, además de ser mi trabajo, es algo que disfruto y me gusta hacer.

-¿Dónde encontrás la dificultad a la hora de comunicar a distintos tipos de personas?

Una de las principales dificultades es sentirme cómoda con lo que hago y mantener el interés por mi propio contenido después de muchos años. Cuando una persona hace durante mucho tiempo la misma actividad, puede llegar un momento en el que necesita hacer cambios para seguir disfrutándola. Por eso creo importante renovarse y buscar nuevas formas de hacer las cosas. También lo relaciono con mi propio crecimiento. Empecé a subir videos a los 16 años y desde entonces cambió mucho mi edad, mis intereses y mi forma de ser. No hago las mismas cosas que hacía a los 15, ahora que tengo 20 o 21. Mantenerse en el medio durante tantos años implica acompañar esos cambios personales y encontrar nuevas maneras de comunicarse con la audiencia.