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Las nuevas tecnologías como los chatbots pueden tener distintos usos, como por ejemplo, un diccionario enorme para los trabajos periodísticos; gracias a su inmediatez de respuesta puede significar una enorme ventaja para que el periodista pueda ser más hábil, a la hora de buscar palabras para sus notas. Sin embargo, el periodismo es mucho más que letras negras sobre una computadora.
El oficio del periodista consiste en informar sobre acontecimientos recientes dentro de una sociedad, respetando el derecho ciudadano a ser informado sobre su entorno, pero si la redacción de la nota la hace un chatbot, ¿se sigue respetando? En los últimos meses, el oficio se vio degradado debido a la utilización de IA para la redacción, escritura y edición de las notas periodísticas que posteriormente salen o saldrán a los medios de comunicación.
Si los periodistas tercerizan la escritura de sus artículos, se pierde esa conexión entre escritor/medio y su lector, lo que conduce a que las personas continúen sin confiar en los medios de comunicación.
Este mismo fenómeno ocurre desde hace varios años, donde según una encuesta realizada por el Reuters Institute, la confianza en los medios argentinos viene cayendo desde los años 2022 y 2023. Durante estos años, la confianza entre 100000 encuestados era del 39%. Llegado el año 2026, este estudio mostró pisos históricos de confiabilidad, con bajas de hasta 13 puntos (en 2026 se registró una confiabilidad de 26%).
Sumado a esto,es muy probable-en el caso de que una IA sea utilizada para la redacción de una nota que el periodista no intervenga en ella-, que se comience a perder capacidad para la escritura periodística, y que no se cuente con su valor y su talento para la escritura.
Entonces, si la IA llegó para quedarse, ¿puede reemplazar a un periodista? Claro que no, si bien las inteligencias artificiales pueden ser usadas como herramientas, no se concibe que un chatbot pueda oficiar de reemplazo a un periodista. Esto se da principalmente por dos motivos fundamentales: el primero por la capacidad del reporteo que posee un periodista calificado, salir a buscar la nota, cubrir un evento, entrevistar una fuente; observar de primera mano la noticia para poder contarla.
El segundo porque el periodista es quien sabe lo que realmente importa difundir, decidir qué cubrir, dónde publicarlo, qué publicar en base al hecho dependiendo el medio o cumplir con los criterios de noticiabilidad. Esto implica una ética periodística que se aprende únicamente en el oficio.
Actualmente, nuestro país no cuenta con un organismo oficial que regule las actividades con inteligencia artificial.
En cambio, en Europa actúa el AI Act, la cual es un reglamento que regula el uso de las inteligencias artificiales a los largo de la UE, imponiendo sanciones económicas graves ante su incumplimiento.
Si bien tomamos a las IA dentro de la profesión con una postura de héroe o villano, cabe recalcar que los extremos no van a resolver la situación que vive el periodismo argentino.
Hoy, nuestro país debería avanzar con organismos, leyes o regulaciones que limiten o reglamenten esta tecnología, para lograr que dentro del oficio se priorice la escritura humana junto con el derecho ciudadano a ser informado. Así, también se valoraría el trabajo del periodista, como un pilar fundamental en la sociedad y no solo alguien que escribe letras negras detrás de una pantalla.