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El sábado por la noche, una falla en un interruptor de alta tensión de la red eléctrica dejó sin suministro durante varias horas a numerosos barrios de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano. En el momento de mayor afectación, casi 600.000 usuarios de Edenor y Edesur se encontraban sin luz. La Nación estimó que, contando a las personas detrás de esos usuarios, el apagón habría alcanzado a más de dos millones. Además de los hogares, el corte afectó a comercios de distintas zonas del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Entre los barrios afectados estuvieron Palermo, Belgrano, Colegiales, Recoleta, Villa Urquiza, Villa Crespo, Saavedra, Villa del Parque, Flores y Caballito, y en el conurbano Vicente López, San Isidro y San Martín.
La falla ocurrió en un interruptor de 220 kilovoltios de la subestación Malaver de Edenor, en San Martín. Según la empresa, durante una maniobra una pieza del interruptor no completó su recorrido y quedó en una posición intermedia, lo que provocó una descarga eléctrica dentro del equipo.
Mariana, una vecina de Palermo de 47 años, lo vio desde el piso 12 de un edificio cerca de Santa Fe y Bulnes. Contó a LA NACION que la escena era una «boca de lobo» y que incluso las torres lejanas estaban a oscuras. Diego, que tiene un puesto de flores en Cabildo y Virrey del Pino, dijo que se escuchó un ruido fuerte y que se quedaron a oscuras en la calle; puso la luz del celular en el techo y empezó a guardar la mercadería.
Un apagón de unas horas alcanza para notar cuánto de la vida cotidiana pasa por la luz. Se apaga el router y con él el wifi, así que no se puede pedir comida, mandar un mensaje, ni mirar qué está pasando en el resto del mundo. El celular sirve mientras le quede batería. Hoy casi todo pasa por ahí: según el INDEC, en el primer trimestre de 2026 había en el país 51,1 millones de accesos a internet, entre conexiones fijas y móviles.
No es la realidad de todos. Según el Censo 2022, el 78 % de las viviendas particulares ocupadas del país tiene acceso a internet, es decir, casi 8 de cada 10. Hay muchas personas, en Argentina y en el mundo, que viven sin internet o con electricidad inestable, y para ellas un corte no es una excepción, es su realidad. Pero para quienes sí tienen luz e internet todos los días, quedarse sin eso es quedarse sin lo básico: trabajar, estudiar, comunicarse, moverse por la ciudad. Ya no saben cómo se vive sin eso, ni por unas horas.